Volver a Betania, esta vez la casa del dolor, para re-encontrar la vida allí donde ella clama (Juan 11, 1-45)

  • P. Guillermo Campuzano, CM

Resumen

En el contexto del Año de la Fe, el paso de la muerte a la vida de Lázaro, el amigo de Jesús, plantea serios desafíos a la Vida Consagrada latinoamericana en este trienio en que se nos invita a mirar hacia el icono de Betania. El artículo explora el mundo relacional de Jesús como un dato esencial en la revelación, y su amistad con Lázaro como el contexto esencial de la resurrección de este último. Betania es vista como un arquetipo del discipulado misionero –contemplación, servicio, relación de amistad– que se espera de nosotras/os para encontrar la vida allí donde ella clama. Ir hasta la tumba, cuantas veces sea necesario, para descubrir que ‘sólo lo sufrido es redimido’ y que allí no tenemos/ debemos ir solas/os; que siempre encontraremos a alguien queriéndonos dar esa compañía que aproxima a nosotras/os una presencia que está más allá de
nuestra propia capacidad humana. Esta presencia encarnacional de Dios que está al servicio de la vida –que yace en la tumba (Lázaro) que va camino del sepulcro (hijo de la viuda de Naim) o que simplemente está enferma en casa esperando el desenlace fatal (la hija de Jairo)– es la que se espera de nosotras/os, consagradas/os, en este Continente de presente esperanza. El paso de la muerte a la vida de Lázaro en su doble paradoja para Jesús: le cuesta la vida y anticipa su propia resurrección, es leída desde la única posibilidad que tenemos quienes nos consagramos hoy: nuestro compromiso con la vida donde ella nos llama, hasta ser capaces de dar nuestra propia vida. Muchas preguntas iluminan la lectura del texto joánico y muestran el camino para llevarlo hasta la vida, orarlo y convertirlo en un instrumento de renovación espiritual para nuestras comunidades.

Biografía del autor/a

P. Guillermo Campuzano, CM

Misionero Vicentino, nacido en Colombia pero residente en Estados Unidos, donde trabaja como profesor en De Paul University, de Chicago; por nombramiento de la Conferencia Episcopal norteamericana es Asesor Nacional de la Juventud Hispana; hizo estudios de especialización en Psicología Clínica, tiene una aguda sensibilidad teológica y bíblica, experiencia de trabajo con jóvenes, de formación, de Cambio Sistémico y de Vida Religiosa. Es miembro del ETAP.

Cómo citar
Campuzano, CM, P. G. (2013). Volver a Betania, esta vez la casa del dolor, para re-encontrar la vida allí donde ella clama (Juan 11, 1-45). Revista CLAR, 51(1), 7–21. Recuperado a partir de https://revista.clar.org/index.php/clar/article/view/243

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Publicado
2013-03-31
Sección
Reflexión

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